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Psiquiatría Forense. Transtornos Mentales. Delirium y demencia

mas 1. Definición de transtorno mental

Se han venido denominando trastornos mentales a aquellos trastornos que tienen en común una etiología demostrable, que es una enfermedad o lesión cerebral u otra afección causante de disfunción cerebral. La disfunción puede ser primaria, si afecta al cerebro de modo directo y selectivo, o secundaria, que serán enfermedades sistémicas que afectan al cerebro. Es decir, los trastornos mentales orgánicos serían modos psíquicos de enfermar caracterizados por la aparición de síndromes específicos, que comprenden anomalías conductuales, las cuales revelan una disfunción o anomalía cerebra, transitoria o permanente de carácter funcional o estructural.

 
2. ¿Cómo reconocemos estos síndromes?

1. Por la presencia de un síndrome mental específico
2. Por la demostración de una causa orgánica específica relacionable etiológicamente con es estado mental patológico.

Las causas de estos trastornos pueden encontrarse en el propio cerebro o bien en el resto del organismo y afectar al funcionamiento cerebral. Pueden afectar a personas de todas las edades , pero son más frecuentes en la infancia y en la vejez y su sintomatología varía en función de las causas, la velocidad e intensidad de la afectación cerebral o la edad. En general siempre hay síntomas asociados, como alteraciones afectivas, síntomas paranoides, alteraciones sexuales etc.

Haremos especial mención a los trastornos conocidos como delirium y demencias.

3. Delirium

El delirium es fácilmente identificable por su sintomatología que presenta:

    1. Alteraciones de conciencia
    2. Alteraciones de las funciones cognoscitivas
    3. Una etiología muy diversa

El paciente presentará importantes dificultades para mantener la atención, un grave deterioro de la memoria, desorientación y alteraciones en el lenguaje.

Los síntomas asociados son de tipo afectivo (irritabilidad, depresión, ansiedad, euforia); son frecuentes también los trastornos del ritmo del sueño  (somnolencia diurna y agitación nocturna); los trastornos psicomotores (inquietud, agitación); y también alteraciones perceptivas ( ilusiones o alucinaciones).

Aparece en cualquier edad aunque es  más frecuente en los extremos de la vida (niñez-vejez), así como en adictos a sustancias (alcohol, alucinógenos etc.).

Como tratamiento farmacológico, el delirium  requiere algún tipo de sedación (benzodiazepinas), no obstante es preciso vigilar el uso correcto de los psicofármacos, una sedación excesiva puede agravar la confusión, facilitar recaídas o interferir con el diagnóstico.

4. Demencias

Las demencias son deterioros de la capacidad mental del sujeto, con afectación grave de la memoria, la conducta, la afectividad etc. Las demencias son uno de los mayores problemas sanitarios actuales. El riesgo aumenta con la edad, aunque puede presentarse también en personas jóvenes.

Las demencias más relevantes son  las “degenerativas primarias” (Alzeheimer y de Pick), son de comienzo lento, curso progresivo, la causa no es del todo conocida y tienen un componente hereditario.

Las “demencias vasculares” se produce por acumulación de pequeñas lesiones vasculares cerebrales, suelen tener un comienzo más brusco y una evolución más abrupta que las degenerativas,  estos pacientes tienen un riesgo vascular. La detección, prevención y tratamiento del riesgo vascular es fundamental en estos pacientes.

En las demencias siempre es necesario abordar el tratamiento de forma integral, incluyendo no sólo los posibles tratamientos específicos, sino también los de las enfermedades intercurrentes.

La sintomatología de esta enfermedad es la siguiente:

  • Múltiples déficits cognoscitivos, deterioro de la memoria, afasia, apraxia, agnosia
  • Deterioro del funcionamiento social y laboral
  • Inicio gradual y deterioro cognoscitivo continuo
5. Aspectos psiquiatrico forense del delirium y las demencias

Por lo que se refiere al DELIRIUM desde el punto de vista psiquiátrico forense el problema se presenta cuando el individuo comete una acción antijuridica y se recurre al delirium como eximente, se suele recurrir a esto en casos de un delirium inducido por sustancias. Si se demuestra que la acción se produjo en un estado de delirium establecido y pleno (según el DSM-IV) la inimputabilidad será total.  No obstante tenemos situaciones de “predelirium” en las que la sintomatología  no es tan intensa como para anular completamente  las bases psicobiológicas de la imputabilidad dando lugar a situaciones de semiimputabilidad, así habrá que analizar cada caso particular y valorar las circunstancias que concurren en el hecho y en el enfermo.

Las situaciones que se presentan más frecuentemente son las lesiones contra las personas que los cuidan (familiares, sanitarios, agentes de la autoridad).

Desde el punto de vista de la capacidad de obrar deberemos saber primero cual es el factor etiológico responsable y la evolución probable que tomará la enfermedad, la sintomatología en la fase aguda es tan evidente y aparatosa que les impide cualquier tipo de problemática de ámbito civil. Serán la existencia o no de secuelas o de déficits los que decidirán el procedimiento de incapacitación.

En el caso de las DEMENCIAS, es uno de los  más claros eximentes de responsabilidad en materia penal y de incapacidad en materia civil.

Los problemas van a aparecer en los primeros estadíos de la enfermedad pues no son evidentes y van a producir unos trastornos conductuales y de deshinbición que complicará enormemente el peritaje. Por ello un completo examen neuropsicológico y clínico dará  la clave de la enfermedad y por tanto de la inimputabilidad en materia penal y de incapacitación en materia civil.

 
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