Lo primero que nos encontramos en la negación de la enfermedad. No rechaza el alimento, simplemente no necesita más, no tiene más apetito.
La ingesta la realizan de manera muy tranquila y la dietas son muy pobres en grasas y carbohidratos. A veces padecen un discontrol, es decir, realizan una ingesta masiva de alimentos y tienen sentimiento de culpa por tanto para compensar ese “desliz” ingieren laxantes, provocan los vómitos o hacen un ejercicio desmedido.
Padecen un aislamiento de los demás y resistencia a entablar relaciones, tienen un humor lábil y la hiperactividad no es productiva.
Presentan otros síntomas como la pérdida de la menstruación y estreñimiento, caída del cabello, fragilidad en las uñas.
El sufrimiento de la anoréxica es enorme ve su imagen totalmente transformada en el espejo, con lo cual puede tener síntomas depresivos, tristeza, apatía pérdida de ilusión, y a veces incluso tiene idea de suicidio porque su problema no tiene solución.
Desde el punto de vista metabólico los desajustes que se producen son muy importantes, se va a ver afectada la secreción hormonal sobre todo a nivel hipotálamo-tiroideo-suprarerrenal, estas alteraciones tardarán mucho en recuperarse.
El tratamiento de la anoréxia nerviosa requiere un control muy especializado porque son enfermas de difícil manejo, rebeldes al tratamiento.
Para la recuperación será de gran importancia la familia.